dimanche 15 octobre 2017

Ástor García: «Octubre es impulso, no recuerdo. La prueba de que vamos a volver a ganar»

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Ástor García, SG del PCPE. Madrid, 7 de octubre de 2017.
Texto íntegro del discurso de Ástor García, Secretario General del PCPE, en el acto de conmemoración del 100º aniversario de la Gran Revolución Socialista de Octubre, celebrado en Madrid, el 7 de octubre de 2017.
Estimados compañeros, estimadas compañeras, camaradas
Un saludo y un agradecimiento profundo a los camaradas y amigos que os habéis desplazado desde otros territorios para estar hoy aquí. 
También, cómo no, un reconocimiento y agradecimiento a los y las camaradas de Madrid que habéis puesto vuestro tiempo y vuestro esfuerzo en la organización del acto. 
Y también un enorme agradecimiento a los artistas que nos acompañan, que han puesto su música y su tiempo a disposición de todos los presentes. Muchas gracias. 
Hoy conmemoramos el 100 Aniversario de un hecho histórico fundamental. A lo largo del día, y en los actos que ya se han celebrado y celebrarán en diferentes localidades, hacemos mucho hincapié en la importancia histórica de la Gran Revolución Socialista de Octubre.
No es exageración decir que esa revolución, dirigida y organizada por los bolcheviques, abrió un nuevo período en la Historia de la Humanidad. No fue sólo la primera revolución proletaria triunfante y duradera, sino que su ejemplo inspiró e impulsó a millones de trabajadores y trabajadoras en su lucha por una sociedad mejor, por una sociedad sin explotación, por una sociedad socialista.
Tampoco es exageración decir que nosotros y nosotras somos los hijos de Octubre. Somos hijos e hijas de Octubre porque aspiramos a los mismos objetivos que aquellos obreros y soldados que, tras los disparos del Aurora, se lanzaron a conquistar un mundo nuevo. 
Somos hijos e hijas de Octubre porque sabemos, además que sólo la vía revolucionaria garantiza una victoria. No será mediante los parlamentos, ni mediante las elecciones, ni participando en gobiernos burgueses como haremos de España una República Socialista. Nuestros enemigos no van a convencerse de nuestras ideas y nuestros objetivos, no van a cedernos pacíficamente el poder, usarán contra nosotros las armas que les dan sus leyes, sus tribunales y sus policías. 
Pero nosotros, haciendo honor a nuestra herencia de Octubre, aprendiendo de las lecciones de Octubre, tomando las medidas necesarias en lo ideológico, en lo político y en lo organizativo, tendremos con nosotros al mayor ejército que ha conocido este país, a los millones de trabajadores y trabajadoras que cada día hacen funcionar todos los engranajes de la economía y la sociedad. 
Esa es nuestra aspiración, que el poder lo tenga quien todo lo produce. Que éste sea un país para la clase obrera.
Este acto, y todos nuestros actos sobre Octubre, son actos de reivindicación, no de nostalgia. Conmemoramos Octubre para decir alto y claro que vendrán más revoluciones, que los trabajadores y trabajadoras del mundo entero todavía no hemos dicho la última palabra. 
Conmemoramos Octubre para decir abiertamente que no nos han derrotado, que seguimos estando muy vivos, y que estamos dando los pasos para que la clase obrera protagonice nuevamente su Historia, que estamos organizando un Partido Comunista que quiere, sin duda alguna, terminar con el dominio burgués, destruir este Estado y construir el socialismo.
Hay quien prefiere refugiarse en la nostalgia. Allá cada cual. Para nosotros y nosotras, Octubre es impulso, no recuerdo. Es la prueba fehaciente de que podemos ganar, de que vamos a volver a ganar. 
Quien afronte este aniversario sólo desde el recuerdo de lo que fuimos es alguien que renuncia a la victoria. Y a quien no sepa extraer de Octubre las lecciones necesarias para organizar nuevamente la victoria obrera, a quien no sea capaz de dar los pasos necesarios para salir de la comodidad de la nostalgia, sólo le pedimos que no moleste, que no entorpezca con su actitud los importantes y firmes pasos que hay que dar. Que no nos entretenga, porque no tenemos tiempo que perder, ¡porque nosotros sí queremos hacer la revolución, no jugar a ser revolucionarios!
Una de las principales lecciones de Octubre es que el partido de la clase obrera debe estar preparado para luchar en todas las condiciones. Que debemos tener la capacidad política, ideológica y organizativa para saber responder, en cada momento, a las exigencias de la lucha de clases. 
Y para ello vamos a un Congreso en pocas semanas, para afinar nuestra organización, para trazar los pasos que nos lleven a tener de verdad ese Partido Comunista capaz de hacer frente a todos los retos contemporáneos que enfrenta nuestra clase. 
Fogueándonos en la lucha diaria de nuestra clase es como podemos ser una mejor herramienta para la Revolución. Interviniendo a diario en los cientos de luchas obreras que se producen en el país es como se desarrolla el partido de la clase obrera. No basta con proclamarlo, hay que hacerlo.
Es nuestra responsabilidad poner los medios necesarios para que el Partido Comunista sea el portavoz de la clase obrera. Estamos en ese camino y no vamos a retroceder ni un paso. 
Vivimos tiempos convulsos, el panorama político está moviéndose aceleradamente y nosotros tenemos una gran responsabilidad, la responsabilidad que los partidos comunistas, independientemente de su tamaño, o de su fuerza numérica en un momento concreto, jamás deben abandonar: debemos sostener una posición clasista, una posición que exprese los intereses objetivos de la clase obrera, que los coloque en primer lugar y no detrás de los intereses de otras capas sociales. 
Esta misión nuestra no es fácil, y a menudo nos ha generado ataques y alguna que otra incomprensión.  Por defender la unidad de la clase obrera nos han llamado españolistas. Por defender que la autodeterminación es un derecho inalienable de los pueblos, nos han llamado independentistas. Alguno ha tenido el valor de acusarnos de obreristas, otros incluso nos han llamado luxemburguistas. 
¡Qué mal han digerido a Lenin muchos supuestos revolucionarios! ¡Qué floja y qué barata es su interpretación de las enseñanzas de Octubre y de la construcción socialista! 
Hay sectores que pretenden que el partido de la clase obrera se coloque detrás de ellos. Pretenden que los comunistas tengamos una posición subordinada. Y piensan que tienen razón, creen que están legitimados para ello porque las organizaciones comunistas de España renunciaron hace tiempo a plantear una posición política independiente. Porque en el fondo, o en la forma, perdieron el hilo rojo que nos une con los bolcheviques, interiorizaron la propaganda del enemigo de clase y se conformaron con ser meras comparsas de las posiciones de la pequeña burguesía radicalizada.
Pero nosotros no. Nosotros, que sí hemos aprendido de nuestra historia, nos negamos a abandonar nuestras banderas. Levantamos con orgullo la bandera roja, recuperamos el papel que algunos partidos comunistas nunca debieron abandonar, y explicamos pacientemente que se puede salir de los falsos dilemas y que se puede conquistar la verdadera independencia de clase. 
Camaradas, lo que está pasando en Cataluña es muy grave y preocupante. Es una expresión muy clara del proceso de recomposición del aparato estatal burgués y es nuestro deber decirle a los trabajadores y trabajadoras que nos están conduciendo hacia una reformulación de los mecanismos dirigidos a mantener y perpetuar la explotación de clase.
La burguesía es plenamente consciente de las grietas que tiene su edificio. Saben que se les puede caer encima porque tiene unos cimientos muy poco sólidos. Por eso ahora se habla de volver a pintar la fachada. De hacer obras en el ascensor y las escaleras. Y mientras la comunidad de vecinos  discute sobre si pintar de amarillo o de azul el portal, sobre poner unas ventanas más modernas o no, nosotros seguimos hablando de los cimientos, seguimos diciendo que una sociedad basada en la explotación está condenada a venirse abajo. Y seremos nosotros, los ocmunistas, quienes la derribemos.
Cuando algunos hablan del régimen del 78 y su crisis, aciertan sólo en parte. Pero se equivocan, por ejemplo, al señalar que el proceso que vive Cataluña es causa de esa crisis política. No camaradas,  es al revés: la situación en Cataluña es consecuencia, y no causa, del agotamiento del modelo impuesto tras la dictadura franquista. 
Lo que está ocurriendo en Cataluña hoy marcará el fin de una etapa. Estamos viendo cómo el Estado mide cuál va a ser el grado de manipulación ideológica y de represión necesario para intentar que la reformulación del modelo de dominación cuente con los mayores consensos posibles. 
Por eso están exacerbando el nacionalismo, por eso están dividiendo a la mayoría obrera y popular, por eso están buscando el enfrentamiento sobre claves nacionales. Nuestro deber es confrontar con la política nacionalista que hoy impera, que rápidamente puede derivar en fascismo. Debemos esforzarnos a fondo para impedir que el nacionalismo penetre aún más en nuestra clase, porque condena a nuestra clase a la división y a la derrota. 
En estos momentos estamos asistiendo a un fenómeno interesante. Los grandes monopolios con sede en Cataluña amenazan con irse. El gobierno, una vez más, demuestra a quién sirve cuando, de forma exprés, aprueba un real decreto para facilitar el cumplimiento de esa amenaza empresarial. 
¿A quién va dirigida esa amenaza? ¿A los trabajadores y trabajadoras de Cataluña? ¿A los explotados acá y allá del Ebro? No camaradas, a nosotros nos da igual dónde esté la sede del Sabadell, de la Caixa o de Gas Natural. Seguirán explotando y robando al pueblo trabajador igual que hasta ahora. 
La amenaza va dirigida a los dirigentes del proceso catalán. A esa pequeña burguesía que quiere un mejor trato en el reparto del fruto de la explotación y que, le guste más o le guste menos, depende de los grandes monopolios. 
No tardará en haber voces que digan que esa fuga de empresas es un signo del supuesto carácter antimonopolista y anticapitalista del proceso catalán. Y a ellos les contestaremos que a nosotros nos da igual la sede, porque esas empresas lo que tienen es que dejar de estar en manos privadas ¡porque cuando los expropiemos nos dará igual enviar el decreto a Barcelona que a Madrid! 
Hemos dicho repetidamente que, bajo el capitalismo, no se ejercerá el derecho de autodeterminación, que sólo cabrá el verdadero ejercicio de la autodeterminación, en Cataluña y en el resto de pueblos de España, en el marco de un proceso revolucionario a nivel estatal, un proceso revolucionario que termine con el poder de los monopolios y sus gobiernos y abra la vía, igual que hizo en 1917 la Declaración de los derechos para los Pueblos de Rusia, a la solución de la cuestión nacional en España. Ese es nuestro compromiso, camaradas.
Octubre, por otra parte, no es sólo el aniversario de la revolución bolchevique. También se conmemora la Revolución del 34 en Asturias, que fue hija directa de la Gran Revolución Socialista de Octubre. De la experiencia del 34 también sacamos valiosas lecciones.
Aprendimos la importancia de la unidad obrera. Aprendimos también cuáles son los  márgenes de la democracia burguesa, y la represión que es capaz de ejercer contra la clase obrera incluso la forma más avanzada y progresista de dominio burgués. Aprendimos también que un proceso revolucionario, para triunfar, necesita extenderse por todo el país.
No olvidamos tampoco a los heroicos guerrilleros de la UNE, que en octubre del 44 quisieron acabar con el fascismo entrando por el Valle de Arán.
También somos hijos e hijas de aquellos mineros en armas, de aquellos guerrilleros, de aquella clase obrera que se lanzó a conquistar una sociedad nueva. Nuestro homenaje y nuestro recuerdo para ellos, con el compromiso firme de continuar su lucha, de no rendirnos jamás. 
En estos meses se cumplen otros aniversarios importantes. Un 7 de octubre se fundó la RDA, ejemplo de democracia popular que fue fruto del glorioso papel del Ejército Rojo en la liberación de Europa del nazi-fascismo. ¡Nunca agradeceremos lo suficiente al Ejército Rojo y a la URSS haber derrotado a la bestia nazi-fascista! 
No podemos olvidar la creación de la Federación Sindical Mundial, de la Federación Democrática Internacional de Mujeres, de la Federación Mundial de la Juventud Democrática o del Consejo Mundial de la Paz. 
Todas ellas herramientas de coordinación internacional impulsadas por el movimiento comunista internacional, todas ellas encaminadas a la lucha contra el imperialismo. Porque, camaradas, gracias a Octubre la lucha contra el imperialismo dio pasos de gigante. Gracias a la existencia del poder obrero, la lucha contra las potencias imperialistas pasó a una nueva fase. Las antiguas colonias tuvieron un firme aliado en su lucha contra las potencias coloniales, el imperialismo norteamericano sufrió graves derrotas en Vietnam y en Cuba, se desarrollaron nuevas relaciones entre países basadas en la ayuda mutua y no en el saqueo y la dominación. Y hoy, en cambio, nos enfrentamos al peligro constante de guerra fruto de las pugnas entre potencias imperialistas. 
Tenemos muy presente hoy también la figura del Che Guevara, de cuyo asesinato se cumplirán el lunes 50 años. Un ejemplo para todos nosotros de internacionalismo, de coherencia y de dedicación a la Revolución. Un ejemplo de quien llegó a dar la vida en la lucha por la liberación de un pueblo que no era el suyo, pero que sentía como suyo porque en cada lucha de liberación que triunfa, aunque sea en el lugar más recóndito y pequeño del planeta, se libera un poco toda la Humanidad. 
Con Fidel decimos que cuando nosotros recordamos al Che, cuando nosotros pensamos en el Che, no estamos pensando fundamentalmente en sus virtudes militares. ¡No! La guerra es un medio y no un fin, la guerra es un instrumento de los revolucionarios. ¡Lo importante es la revolución, lo importante es la causa revolucionaria, las ideas revolucionarias, los objetivos revolucionarios, los sentimientos revolucionarios, las virtudes revolucionarias! 
Camaradas, no olvidemos, ante las dificultades de nuestra lucha diaria, que vivimos en la época de transición del capitalismo al socialismo. No dejemos que la victoria temporal de la contrarrevolución en la Unión Soviética y otros países socialistas nos desmoralice y nos aleje de nuestros objetivos. 
Aprendamos de la experiencia de Octubre, pongamos en práctica lo aprendido, preparémonos para la Revolución, organicémonos mejor para que nuestra revolución triunfe, para que, en poco tiempo, podamos repetir estas palabras de Lenin.
¿Por qué es tan firme y tan sólido el poder soviético a pesar de las pruebas increíbles, del hambre espantosa y de las dificultades causadas por la guerra y el desbarajuste de la economía?
Porque es el poder de los propios trabajadores, de los millones de obreros y campesinos.
El poder soviético ha derrocado a los terratenientes y a los capitalistas, y defiende con firmeza al pueblo contra los intentos de restauración de su poder.
El poder soviético cierra todas las puertas a los kulaks, a los ricachos, a los propietarios, a los especuladores, a todos los que quieren enriquecerse sin trabajar, a todos los que medran a expensas de la miseria y el hambre del pueblo.
El poder soviético está con los trabajadores y contra los especuladores, los propietarios, los capitalistas y los terratenientes.
Esa es la fuente de la fuerza, la estabilidad y la invencibilidad del poder soviético en todo el mundo.
Camaradas, hagamos que el poder soviético, el poder obrero, sea una realidad, camaradas. Hagámoslo ya.
VIVA EL 100 ANIVERSARIO DE LA GRAN REVOLUCIÓN SOCIALISTA DE OCTUBRE
VIVAN LOS COLECTIVOS DE JÓVENES COMUNISTAS. 
VIVA EL PARTIDO COMUNISTA DE LOS PUEBLOS DE ESPAÑA

samedi 14 octobre 2017

Emma Esplà: «Cien años después, el socialismo es vigente, necesario y el único camino»

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Emma Esplà, Secretaria de Organización del PCPE.
Texto íntegro del discurso de Emma Esplà, Secretaria de Organización del PCPE, en el acto de conmemoración del 100º aniversario de la Gran Revolución Socialista de Octubre, celebrado en Madrid, el 7 de octubre de 2017.
En este año celebramos el 100 aniversario de la Gran Revolución Socialista Soviética, una revolución que desde Octubre de 1917 en Rusia ha ido recorriendo el planeta marcando con su huella el sentido de la lucha de la clase obrera y los pueblos hacia su liberación. Como continuación lógica de aquel denominado “fantasma que recorre Europa” llevando debajo del brazo el Manifiesto Comunista como letra y como sonido los acordes de la Internacional.
Se ha transitado desde entonces un siglo lleno de avances indiscutibles y de ejemplos de construcción de una sociedad en que, con la clase obrera en el poder, se dieron pasos de gigante en el desarrollo humano. Un siglo también lleno de escollos que sortear, de infinidad de debates y de lucha a muerte entre dos sistemas y que ha tenido como escenario actual la victoria temporal de la contrarrevolución en la práctica totalidad de los países que construían el socialismo.
Una contrarrevolución que en múltiples ocasiones tuvo como cómplices necesarios a  toda una caterva de personajes que en cada momento parecían jugar el papel de distraer o equivocar el rumbo correcto de la praxis socialista en los países en que la clase obrera había tomado el poder y por otra parte alejar de la vía revolucionaria a la clase obrera de los países que aún vivían bajo el yugo más o menos dorado del capitalismo dependiendo del país que habláramos.
Todos estos personajes tienen hoy en común muchas cosas además de esa utilidad mercenaria al servicio del sistema capitalista de producción: ninguno representa hoy nada. Cada uno vivió su minuto de gloria bajo los altavoces del sistema capitalista que amplificaron su mediocridad haciéndoles aparecer como importantes intelectuales y pensadores de relieve en la medida que atacaban al Socialismo y lo cuestionaban. Ni siquiera aquellos que desde las mil supuestas izquierdas levantaban críticas gloriosas al Socialismo real y decían buscar vías revolucionarias y de construcción alternativa, ninguna de aquellas teorías han logrado conseguir jamás poner en marcha ni un solo proyecto revolucionario.
Por eso hoy es de suma importancia que viviendo como vivimos en el periodo inmediatamente posterior a la victoria temporal de la contrarrevolución no nos dejemos engañar sobre las enseñanzas de Octubre y sobre el momento histórico que nos toca vivir. El enemigo es consciente de su fragilidad y sigue desarrollando su lucha ideológica contra el Socialismo porque sabe que es la única alternativa que realmente puede poner fin a este sistema bárbaro de explotación que sólo nos conduce al colapso vital del propio ser humano.
Y en su lucha ideológica vuelve a sacar a los nuevos mediocres y arribistas a la palestra mediática mundial. Y junto a ellos también de nuevo las viejas teorías que tanto daño hicieron, ahora remozadas y presentadas en sociedad como la gran y nueva alternativa.
Pero veamos las enseñanzas de Octubre:
Octubre nos enseña que la clase obrera es hoy, tal y como decía Marx, la única clase revolucionaria y tiene el potencial y la capacidad de cumplir con su misión histórica de construcción del Socialismo y el Comunismo.
Octubre también demostró el papel insustituible del Partido Comunista como vanguardia de la revolución Socialista así como la imparable fuerza del internacionalismo proletario.
No son estas unas enseñanzas cualesquiera. Y por eso hay toda esa caterva de mediocres pensadores a sueldo directo del capital o de su propio ego cuya misión es hacer olvidar o cuestionar estos vitales hechos con el objetivo de distraer y alejar a la clase obrera de las trincheras de la revolución.
Nuestro enemigo de clase sabe cómo nosotros que la victoria de la contrarrevolución no cambia el carácter de la época y el siglo XXI será el siglo de un nuevo ascenso del movimiento revolucionario mundial y de una nueva serie de revoluciones socialistas. Por eso emplea tanto esfuerzo y recursos en la lucha contra lo que dicen muerto. ¡Qué contradicción!
Un simple vistazo a la agudización de las contradicciones en el sistema imperialista internacional hacen meridianamente patente la necesidad de la revolución Socialista como la consecución del único sistema con el que poder poner freno al riesgo real de inviabilidad del ser humano sobre la tierra.
Y entonces empieza el ataque de nuestro enemigo. Por un lado unos comienzan negando el carácter revolucionario de la clase obrera situando al sujeto revolucionario en otras latitudes, incluso llegando a negar la propia existencia de la clase obrera como tal fundiéndola dentro de otros sujetos que le castran su carácter o minimizando su importancia numérica. Nos discuten por tanto que la clase obrera sea la única clase hoy verdaderamente revolucionaria y como consecuencia no necesitaríamos de su organización de vanguardia como tal, que es el Partido Comunista.
Para completar el ataque se promocionan visiones distorsionadas de las relaciones internacionales de los Partidos Comunistas y Obreros promocionando y alentando objetivos de un capitalismo con rostro humano gestionado desde posiciones progresistas o de izquierda que pudiera en el ámbito internacional servir de contrapeso al imperialismo e incluso llevar hacia supuestas vías nacionales al Socialismo. 
Todo ello sin atender a que Octubre y todo el ciclo revolucionario del s.XX han confirmado en la práctica que la teoría marxista-leninista respecto a la revolución ha sido correcta, partiendo del análisis sistemático global del imperialismo, donde la revolución madura en el transcurso de los acontecimientos históricos y estalla en un momento determinado por una combinación de causas objetivas y subjetivas. Y que nada tiene que ver con la búsqueda de conquista de etapas intermedias que a lo largo de la historia solo han servido como balón de oxígeno al sistema capitalista para su reorganización en contra de la clase obrera y su objetivo final la revolución Socialista.
Por todo ello hoy, el PCPE en los días de conmemoración del 100 aniversario de Octubre no llamamos a la clase obrera a recordar para ponerse melancólica, la llamamos a no dejarse engañar por los cantos de sirena y a incorporarse a la lucha por el Socialismo-Comunismo engrosando las filas del Partido Comunista.
¡Viva el 100 Aniversario de la Gran Revolución Socialista de Octubre!

vendredi 13 octobre 2017

Resolución del Comité Central del PCPE ante la demanda presentada por el grupo Suárez-Díaz

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El Pleno del Comité Central del PCPE, una vez informado sobre las acciones legales emprendidas contra nuestro Partido por el grupo encabezado por Carmelo Suárez y Julio Díaz, declara lo siguiente:
1) El recurso a los Tribunales es una nueva medida de agresión -desesperada- de este grupo para tratar de liquidar a nuestro Partido. Quienes con sus acciones buscaron en el pasado reciente destruir al PCPE y a los CJC, carecen hoy de la más mínima legitimidad para reclamar el nombre del Partido.
2) Esta nueva maniobra, que se suma a las que ya hemos denunciado a raíz de nuestro V Pleno, tiene como uno de sus objetivos dejar sin efecto las sanciones acordadas contra ellos por este Comité Central y ratificadas por la Conferencia Central del 20 de mayo. Pretenden erigirse en representantes de un Partido cuya militancia y sus órganos han dejado bien claro que no aceptan más maniobras ni intentos de liquidación.
3) Con su actitud, propia de quienes durante años consideraron que el PCPE era su cortijo particular, vuelven a confirmar su incapacidad política y la total falta de respeto a la voluntad de la militancia comunista.
Tras las amenazas y difamaciones que ejecutaron inmediatamente después del V Pleno, se reiteran en una actitud muy alejada de la cultura comunista, pretendiendo que sean otros los que les resuelvan los problemas que ellos mismos generaron con su actitud prepotente, personalista y totalmente irrespetuosa de los principios y normas rectoras de todo Partido Comunista que se precie de serlo.
4) Si las acciones matoniles, las calumnias, las mentiras y las manipulaciones no nos amedrentaron en el pasado, mucho menos van a hacerlo ahora, cuando encaramos la recta final de un proceso congresual que cerrará esta lamentable etapa en la vida de nuestro Partido y abrirá un nuevo camino de desarrollo organizativo y político.
5) Es este hecho el que molesta al grupo liquidador: que se abre un proceso para sacar a nuestro Partido de la irrelevancia política, que hay voluntad y capacidad para desarrollar las tareas que durante años hemos renunciado a ejecutar, y que ellos, que hasta hace poco ocuparon las principales responsabilidades en él, no forman parte de la nueva etapa porque fueron descubiertas y denunciadas su maniobras internas.
6) Con su actitud pretenden paralizarnos, entretenernos, retrasarnos en nuestras tareas, pero no lo van a conseguir. Desconocen que la legitimidad política no la otorgan los tribunales, sino el trabajo político coherente, sistemático y organizado. Desconocen que nuestra batalla por la recuperación de un gran Partido Comunista en España, independiente en lo ideológico y realmente implantado entre la clase obrera, continuará a pesar de sus maniobras y sus actos desesperados.
Han optado por la vía menos deseable, han dinamitado la escasa credibilidad que todavía podían tener y piensan que nos arrastrarán con ellos al pantano en que se encuentran. Pretenden ganar en los tribunales la legitimidad que perdieron en la Conferencia Central del 20 de mayo. Ellos han elegido que los asuntos de nuestro Partido los dilucide un juez, actuando así contra nuestros mecanismos de legalidad interna, ellos han optado por ensuciar las siglas de nuestro Partido. Por tanto sólo a ellos corresponde toda la responsabilidad de lo que pueda ocurrir en el futuro, porque si piensan que acudiremos inermes a esta nueva batalla por la defensa del Partido Comunista en nuestro país se equivocan plenamente.


En Madrid, a 13 de octubre de 2017.

La cantante Bebe, sobre España: "Una dictadura casi peor que la anterior; parece que somos libres, pero es todo mentira"

8/10/2016 - 13:49

  • La cantante explica que en la política actual "el despiporre que hay es increíble"
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La cantante Bebe, durante un concierto. Imagen: Wikipedia
La cantante extremeña María Nieves Rebolledo, más conocida artísticamente como Bebe, ha protagonizado este fin de semana unas controvertidas declaraciones al respecto de la situación política por la que atraviesa España.

En palabras concedidas a El Mundo, Bebe comienza explicando que "había una vez un país muy bonito, con un clima maravilloso y unas carreteras divinas, que venía de haber pasado una tremenda, terrible y horrorosa época de una dictadura".
"Después, las personas empezaron a expresar lo que pensaban para ponerse de acuerdo y ese país se convirtió en algo mejor de lo que era", continúa. Sin embargo, Bebe percibe que "de repente, cuando más guapo estaba, ese país entró otra vez en una tremenda dictadura, casi peor que la anterior, salvando las distancias, porque la anterior se sabía lo que era, pero la de ahora estaba muy camuflada".
"Era la dictadura de lo políticamente correcto", lamenta, considerando que "parece que todos somos muy libres, todos tenemos derecho a opinar, pero en realidad es todo mentira, tenemos que tener mucho cuidado".
Bebe concluye su reflexión asegurando que "por lo menos antes había censores y sabíamos qué era un censor, ahora hay que tener mucho cuidado, hay días que tienes que tener mucho cuidado con la boca".
Además, la cantante explica que en la política actual "el despiporre que hay es increíble", en parte debido a "que hay demasiado problema de ego" y pide que "los partidos deberían remar a la vez", ya que "en realidad tienen muchas cosas en común", pero lamenta que "estamos a merced de unos niños grandes y caprichosos".
No es esta la primera vez que Bebe protagoniza una polémica como esta, toda vez que años atrás llamó "hijos de puta" a un grupo de periodistas y espetó un "que os follen" que dejó a pocos indiferentes entre los presentes.
Cómo la UE provoca los sentimientos separatistas y por qué "habrá más Cataluñas"
Publicado: 12 oct 2017 12:37 GMT


Bruselas ha tomado una posición demasiado pasiva en el conflicto entre Madrid y Barcelona, opina un experto.
Cómo la UE provoca los sentimientos separatistas y por qué "habrá más Cataluñas"
Dos edificios de apartamentos cubiertos de gigantescas banderas de España en un suburbio de Madrid (España), el 11 de octubre de 2017.
Andrew Winning / Reuters
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La existencia misma de la Unión Europea provoca sentimientos separatistas en Cataluña y en otros lugares del continente, sostiene en un artículo para Carnegie.ru el profesor de la Nueva Escuela Económica de Rusia Rubén Yenikolópov.
El analista, que propone analizar la crisis catalana desde el punto de vista de los intereses de los políticos, en vez de los del "pueblo de España" y del "pueblo de Cataluña", opina que la UE ha tomado una posición demasiado pasiva en el conflicto entre Madrid y Barcelona, y pronostica que habrá "más Cataluñas".

Creciente desequilibrio 

A su juicio, el problema fundamental es la discrepancia entre la gran influencia económica de Cataluña y su influencia política a nivel nacional, que ha caído significativamente en los últimos años, coincidiendo con la llegada al poder del Partido Popular llegara en 2011.
El presidente de la Generalidad catalana, Carles Puigdemont, firma la declaración de independencia en el Parlamento regional de Cataluña en Barcelona (España), el 10 de octubre de 2017. / Albert Gea / Reuters
Este desequilibrio hizo que los problemas entre Madrid y Barcelona "comenzaran a acumularse rápidamente", llegando al día de hoy a "una crisis política a gran escala".

Falta de compromisos

Se podría resolver este problema y restaurar el equilibrio si al menos una de las partes "tuviera incentivos para hacer compromisos", pero "por desgracia", ni los políticos de Madrid ni los de Barcelona los tienen, se lamenta el experto.
  • Así, la estrategia del Partido Popular consiste en "aumentar el apoyo entre sus votantes conservadores", que se oponen a "cualquier concesión" en la cuestión catalana, en vez de intentar resolver la crisis y ganar a los votantes más moderados.
  • A su vez, el actual liderazgo de Cataluña tampoco está dispuesto a comprometerse. El presidente de la Generalidad de Cataluña, Carles Puigdemont, "es político de una idea": la de la independencia de Cataluña, detalla el analista. Yenikolópov explica que la "independencia en suspenso" declarada por Puigdemont el 10 de octubre es quizás la posición más cercana al compromiso que podría adoptar.

Polarización política

Según Yenikolópov, la situación en Cataluña "refleja la tendencia general" que se ha observado en los últimos años en un número creciente de democracias desarrolladas: los políticos, en lugar de luchar por los votantes moderados, prefieren tratar de aumentar la participación entre sus partidarios más radicales.
Como resultado, la polarización política ha aumentado bruscamente, y la capacidad de los opositores de negociar, por el contrario, ha disminuido. A su vez, la radicalización política conduce a la radicalización de la sociedad, añade el autor del artículo.

Enfoque pasivo de Bruselas

La situación en Cataluña demuestra también que el creciente radicalismo en las cuestiones políticas internas y la incapacidad para el diálogo puede convertirse rápidamente en un problema internacional "que amenaza la estabilidad interna de toda Europa", asevera Yenikolópov. 
Es por eso por lo que el enfoque adoptado por Bruselas, que hasta ahora se ha limitado a llamar al respeto del Estado de derecho, puede "quitar los síntomas, pero no cura la enfermedad", señala el experto. A su juicio sería "mucho más sensato" para la UE tomar una posición más activa en las negociaciones entre Madrid y Barcelona.  

Tentación supranacional

Para el analista, "la ironía" radica en el hecho de que la propia existencia de la Unión Europea y las perspectivas de unirse a ella algún día en calidad de un Estado independiente "provoca el sentimiento separatista en Cataluña, y no solo allí".
El experto explica que grandes países proporcionan a sus regiones muchos servicios y bienes públicos que les serían inaccesibles si fueran independientes (moneda propia, regulación bancaria, comercio exterior, etc.), a cambio de su permanencia dentro del Estado. Por su parte, la creciente influencia de las organizaciones supranacionales y los tratados multilaterales ha hecho que muchos de estos bienes puedan obtenerse siendo un pequeño país independiente.
Una multitud ve la sesión del Parlamento de Cataluña en una pantalla gigante en un mitin a favor de la independencia en Barcelona, España, 10 de octubre de 2017. / Ivan Alvarado / Reuters
Lo más probable es que esta "tentación", en última instancia, conduzca a un aumento de la descentralización, advierte Yenikolópov, para concluir que ignorar estas tendencias podría provocar el crecimiento de la tensión, conflictos abiertos y la desintegración de los Estados.

jeudi 12 octobre 2017

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Tesis del Comité Central del Partido Comunista de México sobre el centenario de la Gran Revolución Socialista de Octubre
1.-  Hace cien años, el 7 de Noviembre de 1917 (25 de Octubre según el viejo calendario) triunfó la Gran Revolución Socialista de Octubre, derrocando al poder burgués e instalando el poder obrero, lo que abrió una nueva época en la historia de la humanidad y de la lucha de clases, la transición del capitalismo al socialismo-comunismo.
2.- Con excelente precisión, sincronización, con disciplina y heroicidad, el proletariado, organizado y dirigido por el Partido Comunista Bolchevique tomó el poder, para poner fin a la guerra imperialista, buscar la paz, socializar los medios de producción, entregar la tierra a los campesinos, liberar a las nacionalidades oprimidas, construir una vida mejor. La insurrección es un arte, escribió Lenin en las Cartas desde Lejos, retomando las enseñanzas de Marx sobre La Comuna de París; y, escribiendo páginas brillantes, el proletariado, dirigido por el Comité Militar Revolucionario, adjunto al Comité Central del Partido Comunista Bolchevique, conmovió y cambió al Mundo, cimbrándolo hasta sus cimientos al tomar el Palacio de Invierno, las principales guarniciones, centros de comunicación y medios de producción. Desde el Smolny latía el corazón de la nueva época histórico-universal del socialismo-comunismo, cuyo parto fue anunciado por los cañonazos del buque Aurora. Los sepultureros del capitalismo organizados en su Partido Comunista, anunciaron así el principio del fin de la oprobiosa explotación del trabajo asalariado. La clase obrera rompía sus cadenas y se convertía en sepulturera de la explotación.
 
3.- Como heredera y continuadora de las luchas proletarias que bajo la bandera del Manifiesto del Partido Comunista se libraron con las revoluciones de 1848 en Europa y de la Comuna de París en 1871, emergió la Revolución Proletaria de 1917, resultado también de la experiencia de la clase obrera y su partido comunista en las Revoluciones de 1905 y Febrero de 1917.
4.- Con la Gran Revolución Socialista de Octubre se produjo un viraje radical en el otrora imperio ruso, en toda Europa y en el Mundo. Se abrió una nueva etapa en la Historia. Por primera vez una sociedad donde el poder es ejercido por la mayoría en su propio beneficio; a diferencia de toda experiencia histórica anterior donde una clase dominante caduca y reaccionaria era desplazada por una nueva clase dominante, ahora eran los dominados, los oprimidos, los explotados, la clase obrera la arquitecta de su destino, emancipándose y emancipando. Por primera vez no es una minoría, no son los ricos, no son únicamente los cultos, sino la verdadera masa, la inmensa mayoría de los trabajadores quienes crean por si mismos una vida nueva, quienes resuelven con su propia experiencia los dificilísimos problemas de la organización socialista. Como explica F. Engels: “todas las revoluciones –anteriores- se habían reducido al derrocamiento y sustitución de una determinada dominación de clase por otra; pero todas las clases dominantes anteriores solo eran pequeñas minorías, comparadas con la masa del pueblo dominada. Una minoría dominante era derribada, y otra minoría empuñaba en su lugar el timón del Estado y amoldaba a sus intereses las instituciones estatales”[1]
La Revolución de Octubre es una Revolución Socialista; una Revolución de carácter socialista, dirigida por la clase obrera, que dejó de ser clase en sí, convirtiéndose en clase para sí. Fue engendrada por el desarrollo del capitalismo, que mostró así sus límites históricos. Vladimir Ilich Lenin, el jefe del proletariado revolucionario internacional escribió sobre ello así: “La guerra imperialista es la víspera de la revolución socialista. Ello no sólo se debe a que la guerra engendra, con sus horrores, la insurrección proletaria –pues no hay insurrección capaz de instaurar el socialismo, si no han madurado las condiciones económicas para él- sino a que el capitalismo monopolista de Estado es la preparación material más completa para el socialismo, su antesala, un peldaño de la escalera histórica entre el cual y el peldaño llamado socialismo no hay ningún peldaño intermedio.”[2]
La cosmovisión científica del proletariado, las ideas del socialismo científico, elaboradas por Marx y Engels, enriquecidas cualitativamente por Lenin, demuestras contundentemente la inevitabilidad histórica de las Revoluciones Socialistas, en una parte debido a que las fuerzas productivas rebasan los estrechos diques de la sociedad capitalista en que la minoría capitalista se apropia del trabajo y las riquezas producidas por la inmensa mayoría; por otra parte a que las condiciones de vida de la clase obrera la empujan necesariamente a la revolución social.
La transformación del capitalismo de la librecompetencia en capitalismo de los monopolios, estudiada por Lenin y los bolcheviques, y expresada en la teoría del imperialismo como fase superior y última del capitalismo, permitió al partido revolucionario del proletariado redactar un programa científico y una estrategia revolucionaria para la toma del poder. El programa y estrategia de los comunistas bolcheviques refutaba la posición de la II Internacional, de revisionismo del marxismo practicado por la socialdemocracia reformista. Frente al gradualismo, al parlamentarismo, a la colaboración de clases, los bolcheviques rescataron al marxismo de las deformaciones y tergiversaciones de Bernstein, Kautsky, los “marxistas legales”, entre otros, restableciéndolo como ideología revolucionaria de la clase obrera en la lucha contra el capitalismo y por el socialismo. En Materiales sobre la revisión del programa del partido, Lenin establece las consideraciones que dan lugar a las nuevas bases programáticas de los comunistas una vez que el capitalismo se ha convertido en capitalismo de los monopolios, en imperialismo:
 “El capitalismo mundial ha llegado, actualmente, más o menos desde principios del siglo XX, a la fase del imperialismo. El imperialismo o la época del capital financiero es la economía capitalista tan altamente desarrollada en la que las uniones monopolistas de los capitalistas –los sindicatos de industriales, los cártels y los trusts- han adquirido una importancia decisiva, el capital bancario de enorme concentración se ha fundido con el industrial, la exportación de capital a otros países se ha desarrollado en colosales proporciones, el territorio de todo el mundo está ya repartido entre los países más ricos y se ha iniciado el reparto económico del mismo entre los trusts internacionales.
En esta situación son inevitables las guerras imperialistas, es decir las que se libran por la dominación mundial, por la conquista de mercados para el capital bancario y para avasallar a los pueblos pequeños y débiles. Y, precisamente así, es la primera gran guerra imperialista de los años 1914-1917.
El grado extraordinariamente alto de desarrollo del capitalismo mundial en general; la sustitución de la libre competencia por el capitalismo monopolista; la preparación por los bancos y las uniones de capitalistas de un personal especial para la regulación social del proceso de producción y distribución de los productos; el aumento de la carestía y la opresión de la clase obrera por los monopolios y la complicación gigantesca de la lucha económica y política de dicha clase debidos al crecimiento de los monopolios capitalistas; los horrores, las calamidades, la ruina y el embrutecimiento engendrados por la guerra imperialista: todo esto hace que el actual grado de desarrollo del capitalismo signifique la era de la revolución socialista proletaria.
Esta era ha comenzado.
Únicamente la revolución proletaria, socialista, puede sacar a la humanidad del callejón sin salida creado por el imperialismo y las guerras imperialistas. Sean las que fueren las dificultades de la revolución y sus posibles reveses temporales y olas de contrarrevolución, es inevitable la victoria definitiva del proletariado.
Por eso se plantea en el orden del día de la época que vivimos, dadas las condiciones objetivas, la preparación inmediata del proletariado en todos los aspectos para la conquista del poder político a fin de llevar a cabo las medidas económicas y políticas que forman el contenido de la revolución socialista”
Resulta fuera de lugar, que cuando se ha cumplido un siglo de la elaboración teórica del marxismo-leninismo sobre el imperialismo, sobre el Estado, y del triunfo de la primera Revolución Socialista, existan dentro del movimiento comunista internacional quienes consideren necesario peldaños intermedios, etapas intermedias entre el capitalismo y el socialismo. Quienes eso plantean se asemejan programáticamente a los que integraban la II internacional y en un proceso similar a los que ocurrió con aquellos atraviesan por procesos de integración/absorción al sistema capitalista, convirtiéndose en defensores del orden burgués. En México, tenemos muy clara esta dolorosa lección histórica.: el Partido Comunista Mexicano, ya desde tempranas fechas había sido debilitado ideológica y orgánicamente por el oportunismo browderista y por las consecuencias del XX Congreso del PCUS sin embargo, fue la incomprensión del desarrollo del capitalismo en México, lo que lo orilló a la búsqueda de alianzas con un sector de la burguesía, así como a no resistir las presiones ideológicas, lo que lo llevó a su  disolución en 1981, convertido primero en Partido Socialista Unificado de México, y que 7 años más tarde lo llevaría finalmente a mutar en un Partido de la reforma social, entregando el registro electoral, los bienes y el patrimonio histórico de 70 años de lucha comunista, al Partido de la Revolución Democrática (PRD), partido socialdemócrata, defensor del orden social capitalista.
Con lealtad al legado de la Gran Revolución Socialista de Octubre, el Partido Comunista de México efectuó entre su IV y V Congreso una reelaboración programática, en la que quedan superadas las concepciones reformistas de la vía mexicana al socialismo, de democracia nacional, democracia popular y alianzas con la” burguesía nacional”, una concepción sobre una etapa intermedia que imperó entre los comunistas de México por más de medio siglo, que nunca nos acercó al objetivo, pero si condujo a un proceso liquidador. El Partido Comunista de México, como partido marxista-leninista, considera que la Revolución Socialista es la tarea inmediata de la clase obrera, y para ello trabaja. Fiel al legado de la Gran Revolución Socialista de Octubre, el PCM trabaja para refutar como callejones sin salida a los llamados gobiernos progresistas o gobiernos de izquierda, o cualquier forma de gestión del capitalismo encubierta en fraseología y retórica, tal como “socialismo del siglo XXI”, “socialismo andino”, etc.
Ni el poder en manos de la clase obrera, ni los medios de producción socializados, ni la economía desarrollada de acuerdo a un plan central, nada de ello han dejado tras de sí los gobiernos de alianza pluriclasista llamados progresistas, tras dos décadas de ejercicio; todo lo contrario, la burguesía de cada uno de éstos países y sus socios internacionales vieron incrementadas sus ganancias, y se ha fortalecido invariablemente el poder de los monopolios. Ahora que sus economías capitalistas son golpeadas por la crisis capitalista, que la etapa expansiva de sus mercados naturalmente da paso a la etapa de crisis de sobreacumulación, tales gestiones socialdemócratas han abierto la puerta a otras formas de gestión burguesa, donde las conquistas de los trabajadores son recortadas, negadas, etc., donde el apoyo popular es socavado y disminuido al sobrevenir la desilusión, y dónde en lugar de elaborar estratégicamente para el derrocamiento del poder de la burguesía se lanzan consignas para aguardar otros años y presionar para el recuperar en otro gobierno socialdemócrata algo de lo perdido. En pocas palabras, la dictadura burguesa permanece intacta.
De ninguna manera apoyaremos a tales gestiones burguesas, denominadas progresistas; o “revolución”, ciudadana, bolivariana, del “socialismo del siglo XXI”; Revolución es la clase obrera en el poder, como lo enseña el marxismo-leninismo.
5.- En la misma dirección consideramos un equívoco para el accionar del PCM y de los partidos comunistas y obreros los llamados “frentes antineoliberales” que dan lugar a alianzas pluriclasistas que convertidas en gobiernos solo abren paso a gestionar de manera distinta el sistema capitalista en cuestiones no esenciales. Por ello el PCM se ha opuesto decididamente al documento programático y estratégico conocido como Consenso de Nuestra América que intentó ser presentado como programa de los partidos comunistas de América Latina, en el Encuentro de Lima de partidos comunistas y revolucionarios del año 2016; por las mismas razones el PCM se ha separado del Foro de Sao Paulo, un instrumento de la socialdemocracia; por ello el PCM lucha porque los Encuentros Internacionales de Partidos Comunistas y Obreros conserven sus características comunistas y no se transformen en difusos encuentros de izquierda.
La Gran Revolución Socialista de Octubre comprobó, como lo subraya el Manifiesto del 20 de Noviembre de 1994 -que dio paso a la reorganización del Partido Comunista de México- la viabilidad de la clase obrera para la toma del poder. El poder soviético y la construcción socialista en la URSS, demostraron lo innecesario de los parásitos capitalistas, lo innecesario de la clase burguesa, lo innecesario de la patronal, pues con  la clase obrera al frente del nuevo Estado y de la economía, todo el proceso productivo continuó, las fabricas siguieron funcionando, y sobretodo mejoraron contundentemente las condiciones de vida de los trabajadores, se dieron pasos para la emancipación de la mujer, se aseguró con derechos sociales una mejoría admirable en la infancia, la juventud y la senectud; se elevó constantemente el nivel de educación, cultura, salud de la población. El poder obrero llevó a la URSS a convertirse en un país multinacional de gran desarrollo, demostrando la superioridad del socialismo sobre el capitalismo. El poder obrero y la construcción socialista demostraron que son lacras inherentes al capitalismo la opresión racial, la opresión de la mujer, el crimen, la guerra, y que la sociedad socialista con nuevas relaciones sociales, libera, emancipa y combate cualquier forma de opresión. Con la Gran Revolución Socialista de Octubre se demostró que las tesis del Manifiesto del Partido Comunista, y la obra teórica de Marx y Engels no eran una utopía, sino que la clase obrera puede tomar y ejercer el poder con la dictadura del proletariado.
La Gran Revolución Socialista de Octubre nos indica que el camino para la clase obrera, para los trabajadores de nuestro país y el Mundo, es prepararse para la toma del poder, y que el poder obrero es el camino viable para resolver los problemas a que nos enfrentamos de barbarie, guerra, hambre, miseria, desempleo, enfermedad, insalubridad, incertidumbre, analfabetismo, feminicidios, racismo, devastación ambiental, migración.
La Gran Revolución Socialista de Octubre demostró que el socialismo es superior al capitalismo. Hoy en el mundo capitalista la miseria persiste y se agrava, pues el 54 por ciento de la población mundial, 3,300 millones de personas viven con menos de dos dólares, de los cuales 1.200 millones sobreviven con menos de un dólar por día.
La insalubridad y la muerte por enfermedades son propias del capitalismo. Mientras los funcionarios del  Fondo Monetario Internacionales, de los monopolios de las farmacéuticas y los Bancos Centrales abogan por recortes en la sanidad pública y por su mercantilización, 8,000 seres humanos mueren diariamente por enfermedades curables.
El hambre es una amarga realidad para 1,000 millones de personas que cada día se quedan sin alimento. Al mismo tiempo el gobierno de los EEUU ordena la destrucción de parte de sus cosechas para mantener los precios convenientes a sus monopolios agroindustriales; la Unión Europea destina millones de euros para destruir cosechas, para llevar a cabo su guerra comercial con Rusia.
La apropiación privada de la riqueza socialmente producida persiste y se agrava. En contraste con los miles de millones de personas que incrementan año con año las innumerables filas de la pobreza, la riqueza continúa generándose y acumulándose en las cuentas fabulosas de la plutocracia. La riqueza se concentra en los monopolios y la clase obrera de todos los países está condenada al hambre y la miseria, a continuar como una famélica legión.
La sobreexplotación se manifiesta y se acrecienta. Las ganancias de los monopolios están en crecimiento y son alimentadas cada día y cada minuto mediante la intensificación y la prolongación de la jornada de trabajo del obrero, mediante la desvalorización de la fuerza de trabajo de todas las categorías y todas las capas de los trabajadores. A la clase obrera se le repite todo el tiempo que debe trabajar más y sacrificarse.
Al iniciar la crisis en 2008 los monopolios lanzaron a millones de trabajadores a la calle, a buscar ocupar en masa el empleo que anteriormente ocupaba otro trabajador agravando las condiciones de explotación, peores salarios, sin estabilidad, sin prestaciones, etc.
La gran crisis de sobreacumulación de éste sistema vuelve a colocar a la humanidad en un periodo de barbarie y guerra. Además de la explotación del trabajo asalariado el capitalismo en crisis se dirige al conflicto entre centros imperialistas para acceder de manera preferencial a las materia primas, a los recursos estratégicos, para controlar las rutas comerciales, para encontrar salida y mercados para sus capitales.
El mundo de paz que prometía la dominación exclusiva del capitalismo  no ha sido sino la preparación de una nueva conflagración interimperialista.
Los refugiados por guerras o persecuciones alcanzaron en 2015 la cifra record de 65.3 millones de personas. En su tránsito a través de mares, desiertos, selvas y carreteras, los refugiados se ven sometidos a innumerables tragedias e infamias. Ataques xenófobos, campos de concentración, depredación de las mujeres y niños, trabajo esclavo, golpes y vejaciones en las fronteras, etc., tal es el rostro de la humanidad bajo la transmutación de un sistema en total decadencia.
El capitalismo genera fenómenos tan monstruosos como la trata de personas, un reflejo de la trata de esclavos con la cual nacía de las entrañas del feudalismo. La trata de personas genera hoy en día aproximadamente 150,000 millones de dólares anuales. Mediante el tráfico de personas, trabajo forzado, endeudamiento que deviene en servidumbre, matrimonios forzados para el trabajo o explotación sexual con intercambio de dinero, etc., se estimó que para el 2016 existían 45.8 millones de personas en calidad de esclavos en todo el sentido de la palabra, una cifra que creció un siniestro 28% con relación al 2014. Toda esta infernal maquinaria tiene como objetivo obtener las máximas ganancias.
Otra expresión de la barbarie son los alarmantes y crecientes feminicidios que en México han alcanzado los 2,500 anualmente, donde principalmente las trabajadoras quedan a merced de ser violadas y asesinadas mientras que el Estado lo ignora, lo solapa, lo permite y concentra su fuerza policiaca en cuidar las inversiones de los monopolios.
Es claro que el capitalismo llegó a sus límites históricos, que es barbarie, guerra, muerte, sufrimiento, y que es necesario el socialismo-comunismo.
6.- Al considerar la vigencia y viabilidad de la cuestión de la conquista del poder y del poder obrero, como metas programáticas de los partidos comunistas, el PCM considera un deber la defensa del socialismo construido en el siglo XX y el posicionamiento correcto frente a las causas que posibilitaron la contrarrevolución que derrocó temporalmente al socialismo en la URSS y otros países socialistas.
El PCM ratifica lo aprobado en su IV Congreso en 2011, y compartido con otros partidos comunistas hermanos sobre la incompatibilidad de la construcción socialista con las relaciones mercantiles ya que son éstas últimas las que abren la puerta a la contrarrevolución. Nada tiene que ver con la Gran Revolución Socialista de Octubre teorías como la del “socialismo de mercado”, ni la renuncia a cualquiera de las características de la construcción socialista, a saber: poder obrero, control obrero, socialización de los medios de producción concentrados y planificación de la economía. Observamos con preocupación las medidas que se alejan de esa dirección en los países socialistas, así como en la base ideológica de los partidos comunistas en el poder; en el caso de la República Popular de China es constatable el predominio de las relaciones capitalistas, en otros países socialistas se camina sobre una línea donde se abren las puertas a la contrarrevolución.
7.- La Gran Revolución Socialista de Octubre no hubiese sido posible sin la existencia del partido comunista bolchevique y el partido comunista bolchevique no hubiese conquistado su lugar de vanguardia sin la teoría revolucionaria del proletariado: el marxismo-leninismo. El rol de los partidos comunistas no tiene sustituto alguno, ni por los movimientos, ni frentes, o por formaciones políticas de distinta naturaleza. Un partido comunista se define por su carácter de clase, por las normas leninistas de organización que conforman el centralismo democrático, por su base ideológica, por su unidad ideológica, programática y organizativa, por su adhesión incondicional al internacionalismo proletario. La base ideológica de cualquier partido comunista se sustenta en el materialismo dialéctico, materialismo histórico, economía política, socialismo científico. Partido comunista que no resiste la presión del enemigo de clase sobre  sus elementos de identidad comunista inicia un proceso de corrosión/disolución. El PCM considera la lucha contra el oportunismo, el revisionismo y el reformismo, elementos consustanciales a su existencia. El PCM siguiendo el ejemplo de los bolcheviques y la Gran Revolución Socialista de Octubre defiende su naturaleza clasista, revolucionaria e internacionalista. En los últimos años hemos tenido una polémica cerrada con aquellas teorías que atacan el rol de la clase obrera, su centralidad en la economía y en la política, que hablan de los sujetos emergentes, de nuevas subjetividades de nuevos sujetos políticos, con todos aquellos que nos tachan de dogmáticos por situarnos claramente en las posiciones filosóficas, ideológicas, económicas, políticas y organizativas del marxismo-leninismo. Refutamos la llamada “teoría crítica”,  la “latinoamericanización” del marxismo, la renuncia al leninismo,  la renuncia a la dictadura del proletariado.
El PCM concuerda con la vigencia de las ideas comunistas marxistas-leninistas frente al trotskismo, el bujarinismo y otras manifestaciones mencheviques, como el centrismo que ondea las banderas de la unidad ecléctica, y las confrontará en México y en el movimiento comunista internacional.
La Gran Revolución Socialista de Octubre comprobó el enriquecimiento de la teoría de marxismo por Lenin, y la justeza de que la cosmovisión científica de la clase obrera se denomine marxismo-leninismo, el marxismo de la época del imperialismo y de las revoluciones proletarias. Y el papel indispensable de la teoría en el Partido y en la Revolución. La obra de Lenin, la obra teórica del marxismo-leninismo son la herramienta invaluable del PCM y su juventud comunista, la FJC, en la lucha para organizar y conscientizar a la clase obrera, para fusionar al movimiento obrero con el socialismo científico.
Por la misma razón el PCM se posiciona en defensa de la verdad histórica y contra los ataques a los bolcheviques, a Lenin, a Stalin, a Zdhanov. Toda la mentira negra, la calumnia de los centros reaccionarios, no impedirá que más temprano que tarde la clase obrera y las nuevas generaciones de comunistas evalúen correctamente la contribución del conjunto del Partido Comunista Bolchevique, de la Internacional Comunista, y de todos los  grandes revolucionarios proletarios.
8.- El Partido Comunista de México considera que el mejor homenaje a la Gran Revolución Socialista de Octubre en su primer centenario es trabajar, redoblando esfuerzos, por el derrocamiento del capitalismo en México y por la construcción del socialismo-comunismo. Por lo que es un deber fortalecer sus filas y las de la FJC.
Por lo que seguiremos adelante con nuestro Plan Estratégico para la Toma del Poder, continuaremos con los esfuerzos por fortalecer las filas del Partido Comunista y de la FJC, nuestros órganos dirigentes centrales, intermedios, células y militantes, concentrando esfuerzos de crecimiento y penetración en los corredores industriales estratégicos, en las ciudades decisivas de la lucha de clases, en los sindicatos, continuaremos tendiendo los puentes y las alianzas para expresar el Frente Anticapitalista, Antimonopolista , tendiendo a elevar los reflejos y las capacidades de lucha de las masas proletarias, en acumular la influencia, la infraestructura, la capacidad organizativa y todo lo necesario para el momento de la insurrección, de la Revolución Socialista en México: la cita del PCM con la Historia.
Trabajaremos para que el movimiento comunista internacional supere sus dificultades, contribuyendo a la elaboración de una estrategia común frente al capitalismo en su fase imperialista. Ello pasa por fortalecer un polo de partidos marxistas-leninistas y a la Revista Comunista Internacional, e implica prepararse en pasos más decididos en lo cualitativo.
9.- La Gran Revolución Socialista de Octubre fue atacada por diversas expresiones burguesas, desde el liberalismo, la socialdemocracia, hasta el fascismo. En la preparación y consumación de la contrarrevolución en la URSS han tenido un papel de primer orden expresiones anti-comunistas como el trotskismo, el anarquismo y el nihilismo, las organizaciones y partidos de los distintos matices maoístas, el academicismo burgués y pequeño burgués, los ‘comunistas de izquierda’ y revisionistas de todo tipo como los euro-comunistas. No se trata de una cuestión intelectual menor, ni de pugnas entre ‘fracciones de la izquierda’. Las nociones de izquierda y derecha son ambiguas y estériles para analizar y afrontar la lucha de clases hoy en día. La Gran Revolución Socialista de Octubre, en su trayectoria, confirma el peligro del revolucionarismo pequeño burgués y de su afinidad con la burguesía y los centros imperialistas.
10.- La Gran Revolución Socialista de Octubre, en su desarrollo y a pesar del derrocamiento temporal, hecha por la borda conceptos tales como el de ‘socialimperialismo’ que le fue adjudicado por el maoísmo. Este término en especial es un sin sentido, ajeno completamente a las nociones fundamentales de la economía política marxista. El cual no encuentra respaldo material en la práctica, pese a la existencia de las relaciones mercantiles y retrocesos en la construcción del socialismo-comunismo, en la URSS y respecto al campo socialista. Ahí donde se presentaron condiciones revolucionarias para la clase obrera y los pueblos, la URSS se situó del lado opuesto a los imperialistas y codo a codo con los revolucionarios del mundo. Así se puso en marcha la revolución social y anti-colonial en los países asiáticos, africanos y latinoamericanos. Aquellos que han levantado la calumnia del socialimperialismo han marchado política y militarmente con la reacción, la burguesía y los imperialistas. Aquellos que han lanzado contra la construcción socialista en la URSS el epíteto del socialimperialismo han quedado hermanados para siempre con el nacionalismo, la fraseología revolucionaria, la tarea de desunión, erosión y liquidación del movimiento comunista internacional.
11.- Por diversos motivos, la Gran Revolución Socialista de Octubre jugó un papel fundamental para ampliar y profundizar los derechos de los trabajadores incluso fuera de las fronteras de la URSS y el campo socialista, en los propios países capitalistas. Tales derechos se han visto conculcados con la contrarrevolución. Hay una relación dialéctica entre el avance del socialismo en la URSS y el avance de los derechos y conquistas de la clase obrera internacional.
12.- La experiencia de la Gran Revolución Socialista de Octubre indica que la propiedad privada de los medios de producción y de cambio debe ser abolida y desterrada material e ideológicamente en todo intento de construcción socialista. La expresión más pequeña de propiedad engendra capitalismo y contrarrevolución. Además, esclareció históricamente el papel de los aliados, así como el carácter progresista y/o revolucionario de las diferentes clases y sectores de clase. Pauta fundamental para la construcción de un inmenso acervo político e ideológica para la continuidad intergeneracional de la lucha de clases por el socialismo-comunismo.
13.- Sin la Gran Revolución Socialista de Octubre no se hubiera contado con un respaldo material, económico, político y cultural firme para una cultura comunista mundial, una fraternización internacional militante de todas las clases obreras y la existencia misma de la III Internacional Comunista y, posteriormente, el germen de su posible continuidad: la Kominform.  El Partido Comunista en nuestro país es hijo directo de la Gran Revolución Socialista de Octubre, desde su primera actuación en 1919, como de su continuidad a partir de 1994.
14.- Hereda la enseñanza de que la contrarrevolución burguesa sólo puede ser detenida, revertida y aplastada por la clase obrera y los sectores populares bajo una perspectiva anti-monopolista y anti-capitalista. Que incluso los derechos más elementales del ser humano y los trabajadores, los que suelen tipificarse o entenderse como derechos humanos democrático-burgueses, son irrealizables o imposibles de profundizar y conservar en sociedades donde existan y donde predominen las relaciones mercantiles, en los países con una u otra gestión capitalista. Que la burguesía es una clase contra-revolucionaria a la cual la clase obrera no puede aliarse, independientemente de que se trate de una fracción de ella con tal o cuales características políticas e ideológicas. Las tareas mismas de la independencia y la soberanía sólo pueden consumarse con una sociedad socialista-comunista. La clase obrera es la única clase que une porvenir, humanidad y progreso.
15.- La Gran Revolución Socialista de Octubre y la historia de sus relaciones socialistas, dentro y fuera de las fronteras multinacionales de la URSS, demuestran que es posible otro tipo de relaciones del ser humano consigo mismo, con los demás y con la naturaleza.
16.- Los problemas candentes en el mundo y en Rusia, que llevaron a la clase obrera a la disyuntiva de tomar el poder en sus manos o sacrificarse por sus amos, tienen reflejo en el mundo y en el México de hoy, por ser esencialmente el mismo periodo histórico, el periodo del imperialismo, de las guerras imperialistas y de las revoluciones proletarias. Hoy como ayer los problemas tienen su solución para la clase obrera con su ascenso como clase en el poder, hoy como ayer las revoluciones proletarias son la solución radical y necesaria.
17.- Igualmente, en México obtener el poder estatal para la clase obrera y el control sobre los medios de producción que hoy están en manos de los monopolios supondrían la base para la transformación radical de nuestra sociedad y la solución para los grandes problemas que enfrentamos hoy.
La clase obrera en nuestro país tiene el ejemplo de la Gran Revolución Socialista de Octubre, de los bolcheviques y de las y los obreros revolucionarios de Rusia, pues ellos tomaron el poder y las fábricas, construyeron un mundo nuevo que para los trabajadores significa libertad, la libertad de acabar el desempleo, la libertad de la cual no gozan los miserables de hoy que no cuentan con educación, alimento y vivienda garantizada como si contaban los ciudadanos de la URSS, la libertad de caminar por las calles sin la criminalidad como la conocen los habitantes del mundo capitalista, la libertad de cumplir sueños largamente ansiados por la humanidad como lo fue iniciar la conquista del espacio, la erradicación de enfermedades, la alfabetización completa de la población, etc.
La tierra no deja de girar, la aurora no cesa aún de seguir a la penumbra, la vida de lo que ha vivido da paso con su muerta a nueva vida, y en la historia de la humanidad el capitalismo que ha tenido principio ha de tener un fin, el socialismo sigue al capitalismo pues hemos de luchar por ese futuro de civilización frente a la barbarie de lo que hoy se derrumba.
18.- El Partido Comunista de México honra a la Gran Revolución Socialista de Octubre, inspirado en ella, abrevando de sus enseñanzas, aprendiendo de su lección, busca continuar su camino, para llevar a la clase obrera de México al poder y construir el socialismo-comunismo, para mantener en alto la bandera del internacionalismo proletario y junto a los partidos comunistas luchar sin descanso hasta conquistar un mundo nuevo y socialista.
¡Proletarios de todos los países, uníos!
El Comité Central del Partido Comunista de México

[1] Engels, F; Introducción de 1895 a la obra de Marx “La lucha de clases en Francia de 1848 a 1850”.
[2] Lenin, V.I.; La catástrofe que nos amenaza y como combatirla.